Aunque es común que el pelo se adelgace o se caiga conforme pasan los años, la pérdida del cabello a temprana edad puede ser particularmente preocupante, ya que impacta tanto la apariencia física como la autoestima y la confianza personal.
La cabeza de un adulto promedio tiene entre 100,000 y 150,000 hebras de cabello y típicamente suelta hasta 100 al día como parte de su ciclo natural de renovación capilar. No obstante, si experimentas una pérdida significativa, sería recomendable consultar a un especialista, ya que esto podría indicar alopecia prematura.
En general, se considera que la alopecia es prematura si ocurre antes de los 20 años en hombres y antes de los 30 años en mujeres. Los síntomas más comunes incluyen:
Este es el síntoma más común y se manifiesta como una disminución gradual de la densidad del cabello en toda la cabeza.
En los hombres, la pérdida del cabello suele comenzar con un retroceso de la línea del cabello en la frente, formando una “M” o una “V”.
Es posible que se desarrollen áreas de calvicie o parches irregulares en el cuero cabelludo, especialmente en la coronilla o en la frente.
Puede ser alarmante encontrar cantidades significativas de cabello en el cepillo, la almohada o en la ducha después de lavarse.
Conocida como alopecia androgénica, esta condición está determinada genéticamente. Se caracteriza por una transformación hormonal que provoca que los folículos se vuelvan más pequeños y finos hasta que eventualmente desaparecen.
Los desequilibrios hormonales, como los que ocurren durante la pubertad, el embarazo, el parto o la menopausia, pueden desencadenar la pérdida del cabello temporal o permanente.
El estrés físico y emocional puede llevar a una condición llamada efluvio telógeno agudo, en la cual el cabello entra en una fase de reposo y posteriormente se cae en cantidades mayores a lo normal en un corto período de tiempo.
Condiciones médicas como enfermedades autoinmunes y problemas de tiroides, pueden provocar la caída del cabello, por lo que es crucial tratar la afección subyacente para manejar este efecto secundario.
Algunos medicamentos, como anticoagulantes, antidepresivos y fármacos utilizados en quimioterapia, pueden ocasionar este padecimiento como efecto secundario.
Una alimentación deficiente en nutrientes esenciales como proteínas, hierro, zinc y vitaminas del complejo B debilitan el cabello y provocan su caída. Los trastornos alimenticios y las dietas extremas también pueden ser contribuyentes.
Según la etapa y la causa subyacente de tu pérdida de cabello, podrás encontrar un tratamiento que se ajuste a tus necesidades específicas.
Existen medicamentos tópicos u orales, como el minoxidil y la finasterida, que promueven el crecimiento del cabello y retardan su caída. Este último, por ejemplo, reduce los niveles de DHT, una hormona masculina que contribuye a la alopecia androgénica.
La terapia con láser de baja intensidad (LLLT) es un tratamiento no invasivo que utiliza luz de baja intensidad para penetrar en el cuero cabelludo y suministrar una dosis precisa de energía a los folículos pilosos, estimulando su reactivación.
Es una opción para las personas que tienen una pérdida significativa de cabello. En este procedimiento, los folículos pilosos se extraen de áreas densas y se trasplantan a las afectadas.
Reducir el estrés, seguir una dieta saludable y evitar peinados y tratamientos agresivos para el cabello también pueden ayudar a prevenir o ralentizar su caída.
Experimentar pérdida de cabello a una edad temprana puede ser difícil, pero con el tratamiento y la atención adecuados, es posible restaurar tu salud capilar. Consultar con un especialista en salud capilar como The Wild One es el primer paso para volver a ser tu mejor versión. Contáctanos.